Rafting en Murilllo de Gallego - All Rafting

Qué hacer en Murillo de Gallego

Murillo de Gallego desprende belleza por todos sus rincones. Su naturaleza, su patrimonio histórico, el estilo de sus edificios, la sintonía de sus elementos… hacen de Murillo de Gallego un lugar privilegiado. La situación y alrededores de esta localidad permiten, además, la realización de increíbles actividades al aire libre, siendo una de las principales razones por las que llegan miles de turistas al año. La adrenalina, la eliminación del estrés, el respirar aire puro y la relajación están asegurados en Murillo de Gallego, Zaragoza.

  1. Rafting en Murillo de Gallego

Se podría decir que la actividad por excelencia de Murillo de Gallego es el Rafting. Las balsas descienden por las aguas bravas mientras sus ocupantes se divierten y se emocionan. El descenso es entre los 7 y 10 kilómetros a lo largo de un entorno paisajístico insuperable, bajo la mirada de los Mallos de Riglos en el Pre Pirineo. Se puede realizar tanto de forma individual como en grupo, normalmente con guías profesionales en rafting. Está dirigida a todo tipo de públicos ya que existen diferentes niveles de dificultad y seguridad.

  1. Piragüismo en Murillo de Gallego

El río Gallego es el motivo de la realización de actividades acuáticas en Murillo de Gallego. Es el lugar idóneo para realizar piragüismo y sentir la fuerza de las aguas en su choque contra las rocas o en el descenso debido a la velocidad. En Murillo de Gallego, los habitantes o turistas podrán disfrutar de cursos de iniciación al piragüismo o lanzarse directamente a esta aventura con la supervisión de un profesional. La emoción y las risas serán la tónica durante toda la actividad.

  1. Senderismo en Murillo de Gallego

Otro aspecto diferenciador de Murillo de Gallego son sus rutas para hacer senderismo. A lo largo de todo el municipio existen varios caminos para recorrer a pie mientras se disfruta del paisaje y se conoce más a fondo esta localidad. Algunas de estas rutas son: Mallos de Agüero, Peña Rueba y Carcavilla y Riglos. En función de la ruta elegida tienen una extensión de 17 kilómetros como máximo. Sin embargo, en cualquier momento se puede parar a descansar o volver a nuestro lugar de partida.